CORONAVIRUS: SITUACIÓN PRECARIA EN HOSPITALES - ARIANA BRITO
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Coronavirus en el Perú: pacientes de antiguo hospital de Ate son
atendidos en pasillo junto a la calle
La capacidad de viejo sanatorio de Ate fue
rebasada con nuevos internos infectados. Local no fue implementado para recibir
casos de COVID-19 y ahora está en emergencia. Hasta anoche, autoridades del
hospital insistían en gestiones para el traslado de sus pacientes víctimas del
virus al nuevo establecimiento médico del distrito.
El colapso de las áreas del
antiguo hospital de Ate Vitarte que habían sido adaptadas para el internamiento
de pacientes portadores de coronavirus obligó al cuerpo médico de ese sanatorio
al traslado de cuatro infectados hacia un pasillo que está próximo a la calle.
Solo una reja de fierro separa a la vía
pública de este estrecho pasadizo sin techo, donde aquellos cuatro pacientes
reciben tratamiento por COVID-19. Al lado está la sala de
Obstetricia y, muy cerca, el mortuorio del hospital. Hay un alto riesgo de
contagios desde esta zona. Debido a ello, enfermeras que asisten a las
gestantes, y madres de recién nacidos, tuvieron que cubrir con pedazos de
bolsas parte del ventanal que da al referido pasillo pues no lo podían cerrar.
La condición del antiguo hospital
de Ate Vitarte es de baja complejidad. Nunca fue preparado para que su personal
de salud enfrente desde ahí a la pandemia. Algunas áreas de este
establecimiento que han sido improvisadas para el tratamiento de casos de COVID-19 son
Medicina Interna, Pediatría y Emergencia. Todas, áreas discretas y desprovistas
pero que han estado siempre colmadas a partir de la propagación del virus. Los
especialistas tampoco han tenido tregua.
La semana pasada, El Comerciorecorrió las
instalaciones del local y constató que esas zonas habían
llegado al límite de su capacidad con 10 hospitalizaciones por coronavirus. Estos
internos ocupan camillas e, incluso, camas para niños, donde pasan días y
noches con mucha dificultad. No existe en el viejo local una unidad de cuidados
intensivos. Solo hay un ventilador mecánico. El mortuorio, que apenas puede
albergar a dos cadáveres, estuvo dos días con ocho cuerpos apilados.
El martes
último, dos personas que habían llegado al hospital acusando sintomatología
asociada con la pandemia fallecieron en la entrada. Una de ellas, de 80 años,
accedió con ayuda de su hijo hasta la zona de triaje. Es decir, a un sector
situado prácticamente en la calle, detrás del área de Emergencia. Ahí murió la
mujer. Unas 70 personas han perecido en este sanatorio desde el brote de la
pandemia en el país. Hasta ahora, 50 trabajadores del hospital han sido
diagnosticados con coronavirus. Entre ellos, nueve médicos. El más grave
sobrevive con ventilación mecánica.
Un
médico y una obstetra informaron a este Diario que la noche del último sábado
ya sumaban 12 los contagiados. Todos presentaban insuficiencia respiratoria
moderada y habían saturado las áreas internas. Era imposible para el personal
médico acoger a alguien más allí. Entonces, fue inevitable llevar a cuatro al
referido pasillo. La presidenta del cuerpo médico del antiguo hospital de Ate,
Rudy Huertas, señaló que las pruebas rápidas de descarte de coronavirus realizadas
a estos cuatro pacientes habían resultado negativas, pese a que ellos también
presentaban todas las características de la enfermedad.
“El
hospital nuevo no los ha admitido. Solo recibió a uno (el sábado). Y tal vez lo
entiendo porque, a pesar de ser un local grande y moderno, les falta personal”,
dijo el médico.
Un informe de la subgerencia de Control del sector Salud de la
Contraloría General de la República dio cuenta de que el hospital nuevo de Ate,
implementado exclusivamente para recibir casos de COVID-19, solo
tiene 20 camas operativas. También, que apenas cuenta con cuatro
médicos intensivistas de los 45 que debería haber, y 18 enfermeras cuando
tendrían que trabajar 130 ahí.
Dentro
del viejo hospital de Ate la crisis en cuanto al personal médico tiene otro
rostro, aunque igual de lamentable. Doctores y enfermeras acusan que la escasez
de equipos personales de protección (EPP) los lleva a reutilizar aquellos que
deberían desechar en un máximo de 24 horas (botas, gorros, mascarillas N95 y
guantes de látex). Obtener los EPP es otro calvario: cada mañana todo el
personal tiene que formar colas interminables y riesgosas en la puerta de la
única farmacia del local. Y en lo angosto de cada pasadizo, ellos no tienen
posibilidad de mantener una separación prudente para evitar contagios.
“Los
lentes protectores solo se los entregan al personal que trabaja en el
laboratorio. Tenemos una grandísima carencia”, precisó la obstetra. Hasta el cierre de esta nota, una de las personas que recibía
tratamiento en el pasillo del antiguo hospital había sido derivada al área de
Emergencia adaptada para casos de COVID-19. Las otras tres seguían en
el pasadizo y próximas a pasar la noche casi a la intemperie. La vida aquí pasa
incierta y tortuosa.
COMENTARIO: La coyuntura en
la que vivimos nos muestra una realidad triste
y escalofriante, causando impotencia de no poder actuar de una manera correcta en a esta situación como es la
falta de elementos sanitarios en el Perú. Desde mi punto de vista creo que el
estado no está tomando la debida importancia a las deficiencias en diferentes
centros de salud que son de suma necesidad para poder combatir el virus que
asecha a más peruanos día a día, podemos observar tristes imágenes que dan la
vuelta al mundo, esto debido a una deficiente gestión administrativa de nuestro sistema sanitario desde hace muchos años atrás. La falta de implementos son: los
respiradores artificiales, la escasez de camas en UCI, mascarillas, guantes etc.
Y una mala infraestructura en muchos
hospitales y centros de salud, el
cual dificulta la labor de los médicos y enfermeros.
By: Ariana Brito
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